Decididos a hacernos con humus de lombriz, de los mejores fertilizantes orgánicos que hay, hemos acondicionado una vieja bañera que hemos reciclado de la basura, poniendola en un lugar elevado para que los roedores no acaben con nuestras nuevas inquilinas, y en las patas de la mesa sobre la que está, hemos puesto unos cacharros con agua para que las hormigas no les sea tan fácil subir. Varios días añadiendo un sustrato de hojas secas, algo de compost y restos de cocina, manteniendo la humedad necesaria para crear el habitat perfecto para ellas.
Recogemos el lixiviado aprovechando el desagüe en donde hemos puesto un tubo de PVC con un regulador, para recogerlo en una botella.
Ahora sólo nos falta que lleguen las lombrices y a esperar unos meses para empezar a obtener humus.

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