Los grupos y cooperativas de consumo agroecológico son una realidad cada día
más presente a nivel local. Aunque se trata de experiencias que, en cifras totales, suman a un número reducido de personas, demuestran que es posible llevar
a cabo otro modelo de consumo que tenga en cuenta criterios sociales y medioambientales.
Estos colectivos agrupan a gente de un mismo territorio (barrio, ciudad...) con
el objetivo de llevar a cabo un consumo alternativo, ecológico, solidario con el
mundo rural, relocalizando la alimentación y estableciendo unas relaciones
directas entre el consumidor y el productor a partir de unos circuitos cortos de
comercialización. Estos núcleos se constituyen mayoritariamente en las grandes ciudades donde hay una mayor distancia entre consumidores y productores/campesinos y su formato acostumbra a ser el de asociación o cooperativa.
En el presente artículo llamaremos a estos colectivos: “grupos y cooperativas
de consumo agroecológico”. A pesar de que muchos de ellos se auto-definen a
favor del consumo de productos ecológicos, consideramos que su práctica cotidiana se inserta más en los principios de la agroecología, con una carga no sólo
ecológica sino también social y política